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Surfero Guinness®

Una nueva ola en publicidad

El legado de nuestra innovación va mucho más allá de la cerveza. Con el anuncio del surfero nos colocamos en la cresta de la ola de la creatividad. El fragor del agua y los caballos habla por sí solo. El pulso de los tambores. La carrera entre el surfero y la estampida. El tic tras el tac tras el tic tras el tac tras el tic. Lo atesoramos en la memoria como nuestra ocasión de presentar unos efectos visuales nunca antes vistos en la televisión británica.

Un guion de este calibre exigía de un talento colosal en la dirección. Por ello, la agencia publicitaria AMV BDDO puso al mando al cineasta Jonathan Glazer, un hombre a la altura de las circunstancias. Combinando la inspiración de una tirada lenta de Guinness®, Moby Dick e incluso la mitología romana, Glazer supo captar a aquel surfero polinesio que, junto con sus colegas, se enfrentaba a las olas de Hawái.

Close-up still from Guinness Surfer Advertisement

Fiel al espíritu auténtico de Guinness, Glazer no quiso a un modelo de rasgos perfectos o a un actor experimentado. Quería algo real: un hombre a la espera de la ola perfecta. Mientras recorría las islas, dio con un surfero local al que convenció para participar en el proyecto.

El rodaje fue peligroso. El barco del equipo llegó a volcar. Hubo que colocar al cámara colgando de la proa de una lancha mientras Glazer en persona perseguía las olas, que se movían a 100 km/h, para atrapar el momento perfecto. El dramatismo de todas esas escenas se combinó luego con el galope de una manada de caballos blancos al ritmo de “Phat Planet”, de Leftfield.

El resultado fue un hito en la historia publicitaria de Guinness, un anuncio galardonado con un sinfín de premios que se alzó con el primer puesto en una competición con los 100 mejores anuncios de televisión de todos los tiempos.

En el spot, los efectos visuales se combinan con una tensa voz en off que evoca una sensación que casi se puede tocar. Un sentido de espera por algo que vale la pena. Una victoria personal. La personificación inolvidable del alma de la campaña: lo bueno se hace esperar.