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Nuestros cerveceros

Breda Tanner

St. James’s Gate Brewery, Dublín

La cervecera Breda Tanner trabaja en la cervecería de St. James’s Gate y ha formado parte de la plantilla de Guinness desde hace más de 17 años. “Recuerdo que cuando empecé a trabajar aquí, la mesa de conferencias de nuestra oficina solía ser la mesa de los cerveceros jefe de siglos pasados”, cuenta. “La historia se puede palpar en esta cervecería”. Como muchos de nuestros cerveceros, Breda tiene que viajar por todo el mundo dando a conocer Guinness y disfruta del reto de producir cerveza para una de las marcas más antiguas e ilustres del mundo. “Estoy rodeada por gente totalmente motivada, gente apasionada”, añade. “Es un honor haber sido aceptada en el nivel de algunos de los mejores cerveceros, innovadores y artesanos del mundo”.

Renuncié a mis raíces en Cork por Guinness. Conseguí una beca de prácticas profesionales para estudiantes en mi último año de universidad y el resto es historia. Me enganché a la elaboración de cerveza y me mudé a la “otra capital”, como decimos en Cork. Ahora vivo en Dublín con mi marido Tom y un pastor alemán llamado Cinders.

Llegué a la elaboración de cerveza a través de una titulación en Ciencias de la Alimentación y nunca me he arrepentido. Mi primer jefe era cervecero y le encantaban todas las cosas de Guinness. Me inspiró con su amor por la marca y por la elaboración de cerveza. Tras las prácticas profesionales, solo quería elaborar cerveza en el hogar de Guinness.

 

“Hay muchísimas cosas más que hacer a la hora de elaborar una nueva cerveza. Estaba muy segura de qué debía añadir o no a un producto. Todo tiene que ser correcto para ser Guinness.”

Era la única mujer en la fábrica cuando empecé a trabajar en St. James’s Gate en 1998. Hasta donde sé, fui la primera mujer en Irlanda en obtener la titulación de Maestra cervecera. Se ha convertido en una profesión mucho más accesible.

Empecé trabajando en la Planta Piloto, el equivalente del actual Brewers Project. Era un trabajo duro: muy manual e intensivo. Trabajábamos jornadas de 16 horas y supervisábamos elaboraciones enteras, de principio a fin. Teníamos permiso para experimentar con ingredientes y me lo pasaba genial probando cosas nuevas.

Poníamos nuestro cuerpo y alma en cada uno de los proyectos en los que trabajábamos en la planta piloto, pero no todo se presentaba a nivel comercial. Hay muchísimas más cosas que hacer a la hora de elaborar una nueva cerveza. Estaba muy segura de qué debía añadir o no a un producto. Todo tiene que ser correcto para ser Guinness.

Mi anuncio favorito de Guinness es uno en el que los isleños reman con un barril de Guinness hasta el pub de la isla. Para mí, simboliza realmente lo lejos que llegamos para llevar a nuestros clientes su cerveza favorita.

“Sinceramente, aún me siento eufórica e incrédula de haber entrado a formar parte del patrimonio cervecero de Guinness, haber sido aceptada en el nivel de algunos de los mejores cerveceros, innovadores y artesanos del mundo. Aquí puedes llegar a sentir la historia de verdad.”

Mi bebida preferida es nuestra Foreign Extra Stout. Cuando empecé a trabajar aquí, nunca había probado una cerveza negra o una porter. Ahora me encanta su sabor. También soy fan de la Hop House 13.

Sinceramente, aún me siento eufórica e incrédula de haber entrado a formar parte del patrimonio cervecero de Guinness, haber sido aceptada en el nivel de algunos de los mejores cerveceros, innovadores y artesanos del mundo. Aquí puedes llegar a sentir la historia de verdad. El talonario aún está a nombre de Arthur Guinness and Sons, Dublín. Me encanta la idea de que un chico se encontrara de repente con 100 £, firmara un alquiler por 9000 años y montara una cervecería.