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Una historia de entrega

Preservamos los valores y el legado de Arthur

Una historia de entrega

En Guinness® prestamos tanta atención a nuestra gente como a nuestra cerveza. Y es algo que llevamos haciendo desde el primer día, cuando empezamos ofreciendo sueldos un 20 % superiores a la media de Dublín.

Fuimos una de las primeras empresas de Irlanda en ofrecer pensiones, y no solo para la plantilla, sino también para sus viudas (quienes también tenían preferencia cuando quedaba algún puesto vacante, así como cenas gratis para sus hijos una vez a la semana como incentivo para que acudiesen al colegio). Y, en 1870, abrimos un dispensario médico para ofrecer asistencia sanitaria y medicamentos gratuitos para los enfermos.

“Fuimos una de las primeras empresas de Irlanda en ofrecer pensiones, no solo para los empleados sino también para sus viudas”

Y también nos ocupamos de la vivienda, otro factor al que siempre hemos dado la máxima prioridad. A partir de 1872, Edward Cecil Guinness empezó a construir viviendas para alquilarlas a sus empleados.

Luego, en 1890, se estableció el Iveagh Trust (originalmente llamado Guinness Trust) con el fin de proporcionar viviendas a los más desfavorecidos en Londres y Dublín. 

Y, a todo esto, hay que unir los extras que los empleados recibían durante la jornada laboral. Entre ellos se encontraban tres comidas al día en el comedor, dos pintas de cerveza al día o un vale que podían cambiar por productos en la tienda de la cooperativa y, para aquellos con esposas que habían sido madres recientemente, “snipes” gratis: botellitas de Guinness con un sedimento de levadura rico en vitamina B de gran poder nutritivo.

No es sorprendente que, como fabricantes de una de las cervezas más queridas del mundo, nuestra pasión siempre haya sido reunir a las personas.

Incluso a principios del siglo XX, los empleados de Guinness recibían beneficios sociales: billetes de tren gratis para viajes al campo, el club Guinness Athletic Union para actividades deportivas, un centro bicentenario con un teatro y una piscina. Y esta historia de filantropía no acaba aquí.

Guinness es una marca que lleva a las personas en el corazón y llevamos cuidando de esas personas más de 200 años. Buscamos constantemente nuevas formas de mantener vivos los valores de Arthur y su legado, que la familia Guinness preserva con gran orgullo.